Cómo saber si un actor es bueno o no: El test Kim Basinger
El cine, al fin y al cabo, consiste en que te llene, que te impacte, que te haga sentir, vivir, vibrar. Una película ha triunfado de verdad cuando te la llevas a casa, cuando sigues rehaciéndola en tu cabeza una vez vista. Sin embargo, no siempre es fácil saber si algo es bueno o no. El trabajo de un director es muy difícil de localizar. ¿Alguien sabe qué hace exactamente un productor? ¿Y los actores? Nos dicen que Meryl Streep es buenísima, ¿pero sabrías decir exactamente por qué? Vamos a dar una pista para saber si un actor de verdad vale la pena en lo que he llamado «El test Kim Basinger». Créeme, no falla.
Kim Basinger ha sido uno de los mayores mitos eróticos del cine, sin ser una belleza clásica, tenía la capacidad de insuflar un erotismo nada vulgar a cada fotograma en el que aparecía. Sex symbols ha habido cienes y no forzosamente han sido buenas actrices. ¿Cómo podemos saber que Basinger lo ha sido? ¿Porque ganó un Oscar? Los premios no son forzosamente una confirmación de calidad, pueden ser, simplemente, que has caído en gracia en el momento adecuado a las personas precisas. Roberto Benigni también lo tiene y no creo que nadie lo considere un intérprete excepcional. Javier Bardem podría no haber logrado un solo galardón en toda su carrera y seguiría siendo uno de los mejores actores del cine actual. ¿Entonces? Grábate esta frase porque son las tablas de Moisés del cine: Un actor es su filmografía.
De por qué Tom Cruise iba a ser el actor más grande de la historia pero él no quiso
Basinger trabajó con directores que lo eran todo en ese momento: Curtis Hanson, Robert Altman, Adrian Lyne y Tim Burton estaban en la cima de su carrera y habían sido nominados al Oscar (bueno, Burton lo fue después). Blake Edwards, el fucking rey de la comedia (Desayuno con diamantes, El guateque, La pantera rosa, ¿Víctor o Victoria?, etc.) la eligió para Mis problemas con las mujeres, y la volvió a llamar para Cita a ciegas porque confió plenamente en sus capacidades como actriz cómica. Aunque Barry Levinson haya caído hoy en el pozo del olvido, en su día ganó un Oscar por Rain Man y estuvo nominado, nada menos, que en cinco ocasiones más. Fíjate que era el director del momento y también quiso trabajar con ella.
Este, y no otro, es el verdadero indicador sobre la calidad de un intérprete: Que un director de prestigio confíe en ti para su película. Me podrás decir, y no sin razón, que los productores pueden imponer a un actor taquillero para asegurar que el público vaya al cine. Si Arnold Schwarzenegger tiene un Paul Verhoeven en su filmografía fue por imposición de la productora. Eso es cierto, pero en el caso de Basinger estamos hablando de cineastas muy poderosos, con mucho control sobre sus proyectos. ¡Si hasta Tim Burton colocó a Michael Keaton como Batman, siendo el actor menos batmanizable de la historia! Y tampoco hablamos de un sólo caso, sino que son muchos directores en la cumbre de su carrera.
Si comparamos la carrera de Kim Basinger con la de otras sex symbols del momento, vemos quién pasa el test. Por ejemplo, el único director importante con el que trabajó Bo Derek fue Blake Edwards una única vez y Kelly LeBrock ni eso. Sharon Stone o Kathleen Turner, por el contrario, salen bastante bien paradas (aunque no tanto como Basinger). Con los chicos exactamente igual, lo que pasa es que el talento de las actrices guapas se suele mirar con más condescendencia.


Ahora Demi Moore está viviendo su momento de oro con medio Oscar en el bolsillo (Fernanda Torres mediante), pero su prestigio como actriz ha sido siempre denostado. Vamos a ver si pasa el test: Stanley Donen, Joel Schumacher, Neil Jordan, Rob Reiner, Ridley Scott, Barry Levinson, Adrian Lyne, Woody Allen… ¡Hasta Robert Wise, el mítico director de West Side Story y Sonrisas y lágrimas ha confiado en el talento de Demi Moore! Pues va a ser que hemos menospreciado a una actriz que valía más de lo que valorábamos y nos ha costado darnos cuenta.
Lo dicho: Un/a intérprete es su filmografía. Si los grandes confían en ti, es que tú también eres uno/a de los grandes.
