Valeria, 4ª Temporada [Netflix]: Cuelga los zapatos
La cuarta y última temporada de Valeria, la serie de Netflix basada en las novelas de Elísabet Benavent, nos sumerge, una vez más, en el mundo de la protagonista y sus inseparables amigas. Esta entrega, aunque breve -cuenta únicamente con seis capítulos-, logra cerrar de manera satisfactoria las tramas que han acompañado a los personajes a lo largo de su viaje.
Valeria ha sabido mantener la esencia de los libros que adapta, pese a que los más fans puedan encontrar diferencias significativas entre las novelas y la serie de Netflix. De hecho la tercera temporada, que casi supuso el cierre de la trama, dejaba a la protagonista con un final bien distinto al original. La serie, que pudiera parecer una entretenimiento nimio, acaba por reflejar las complejidades de la vida amorosa y profesional de Valeria, mientras se adentra en temas como la amistad, el autodescubrimiento, el empoderamiento femenino, los roles pre-establecidos o la maternidad.
Uno de los aspectos más destacados de esta temporada es el uso de la música. La banda sonora se convierte en un personaje más, acompañando las emociones y situaciones de los protagonistas de manera magistral. Con un tracklist que incluye desde pop español contemporáneo hasta baladas nostálgicas, cada canción está cuidadosamente seleccionada para resonar con los momentos clave de la trama. Temas como «Ya no vales» de C Tangana y Alizz o «La Ceniza» de Ale Acosta y Castro no solo evocan recuerdos, sino que también intensifican la conexión emocional del espectador con los personajes. De hecho, confieso que me ha servido para redescubrir unos cuantos temas, y encontrar otros nuevos que ya forman parte de mi lista de «Me gusta» en Spotify. La música se convierte en un hilo conductor que une las experiencias de la protagonista y sus amigas, haciendo que cada escena se sienta más auténtica y vibrante.
En comparación con las temporadas anteriores, donde se exploraron las inseguridades y los dilemas amorosos de Valeria, esta última entrega se siente más madura. La evolución de los personajes es palpable, aunque el tiempo limitado de seis episodios obliga narrativamente a que algunas tramas se toquen de puntillas. A pesar de esto, los guionistas logran ofrecer un cierre satisfactorio a las tramas principales, permitiendo que los espectadores se despidan de Valeria y su crew con una sensación de plenitud.
La serie, que ha sido un reflejo de las novelas de Benavent, logra capturar la esencia de sus personajes y sus luchas, aunque algunos matices de la narrativa literaria se pierden -lógicamente- en la adaptación. Sin embargo, el espíritu de la historia se mantiene intacto, y los fans de los libros encontrarán en esta temporada un homenaje casi constante a lo que encontraron allí.


En conclusión, la cuarta temporada de Valeria cierra su historia de manera satisfactoria, a pesar de que seis capítulos son pocos, como comentaba, para un desarrollo más completo de los personajes. La serie no dejará una huella imborrable en el panorama de las producciones españolas, pero su combinación de humor, drama, algunas decisiones formales atrevidas y una banda sonora excepcional la convierten en una experiencia que vale la pena disfrutar; sobre todo a quien busque un entretenimiento cero pretencioso. Aunque nos despedimos de Valeria, su legado y las lecciones aprendidas perdurarán en la memoria de quienes han seguido su viaje.
