junio 11, 2026

Critica de Modigliani tres días en Montparnasse

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Casi veinte años ha tardado Johnny Depp en volverse a poner tras la cámara, para contar ahora la vida de uno de los más grandes pintores del siglo XX. ¿Ha merecido la pena la espera?

Pocas vidas más apasionantes hay que la del propio Amedeo Modigliani. Enfermizo, politoxicómano y viviendo toda su vida en la marginalidad. También era judío y te puedo asegurar que en el periodo de entreguerras lo de ser sefardí no se veía precisamente con el romanticismo que tiene hoy esa palabra. El otro lado de la moneda es que estaba dotado de un magnetismo personal tan grande que lo convirtió en una sensación allá donde iba y despertó todas las pasiones imaginables en el sexo contrario. Como ejemplo del torbellino que provocaba a su paso; su última pareja, Jeanne Hébuterne, se suicidó tras la muerte de Amedeo estando embarazada de su segundo hijo. Ella sólo tenía 19 años.

Modigliani, pese a toda una vida de tormento, creó una obra de una belleza exquisita. Sus retratos son absolutamente elegantes, inconfundibles y de una belleza que no tiene igual en la pintura de su época. Eso sí, sin dejar nunca de escapar de la melancolía de quien sólo ha conocido la cara amarga de la vida. Como él mismo decía, pintaba la belleza que no había encontrado en el mundo.

El pintor murió en la indigencia con sólo 35 años de tuberculosis y, justo a continuación, se creó la leyenda del artista maldito que había iniciado Van Gogh: El artista incomprendido, pobre y endemoniado que sólo alcanza la gloria tras su fallecimiento. No estoy exagerando: Un desnudo que pintó por poco más de 73 euros en su momento (al cambio actual, lógicamente), se vendió en 2018 por más de 131 millones. Creo que si eso me pasara a mí, lo de vivir toda mi vida en la indigencia y sin reconocimiento y que luego alguien se forre con mi trabajo tras mi muerte… creo de verdad que volvería de entre los muertos a amargarle la existencia.

Pero sigamos con Johnny Depp y Modigliani, que tienen más interés que yo. Con todo el material que ofrece el pintor italiano, ¿qué es lo que más le ha interesado al norteamericano? ¿Con qué se ha sentido identificado como artista? Pues parece ser que con nada. La película comienza con un Amedeo Modigliani comportándose como Jack Sparrow —os lo juro— y tras presentarte una secuencia de acción y aventuras con un Cassanova de protagonista, así de la nada y sin más, todo ese tono desaparece. ¿Por cuál? Pues nadie lo sabe, porque Depp no deja claro en ningún momento qué historia te está contando y hacia dónde la quiere llevar. La regla de que la primera secuencia ha de dejar clara qué historia vas a contar y cómo no parece ir por Depp.

Hay una tendencia en el cine cuando retrata la biografía de un pintor que es reproducir su estilo pictórico por medio de la luz. Hay ejemplos espectaculares y no menos difíciles que el de Modigliani. A bote pronto se me ocurre Moulin Rouge de John Houston (Toulousse-Lautrec), Mr. Turner de Mike Leigh (J.M.W Turner), Frida de Julie Taymor (Frida Khalo) o El loco del pelo rojo de Vincente Minnelli (Van Gogh). Pintores de estética muy difícil de recrear con la luz cinematográfica, pero de resultado muy logrado en sus respectivos filmes. ¿Lo hace la cinta de Depp? Pues tampoco. Sigue la estética actual oscura y desaturada, tan extraña a la obra de Modigliani como a nuestra retentiva ocular, porque no se ve prácticamente nada. Cuanto menos, es una decisión rara por parte de su director.


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Algo que se salva

Lo mejor, con diferencia, es el trabajo de su protagonista. Riccardo Scamarcio no sólo se parece bastante al personaje original, sino que es capaz de insuflar el enorme carisma que la historia ha dicho que tuvo el pintor. Además, su pronunciación en italiano, francés, inglés y, brevemente, español es incuestionable. No sé por qué me da la impresión de que Johnny Depp cree que el español de España y el italiano son la misma lengua… pero bueno, seguimos. De los secundarios, no sé qué decir. Antonia Desplat como la periodista, amante y musa Beatrice Hastings está muy bien y, sin embargo, los personajes de los pintores Maurice Utrillo y Chaim Soutine son bastante payasada.

Por favor, señor Johnny Depp, que sé que me está leyendo. Se lo suplico, recapacite y vuelva a contar la vida del pintor Chaim Soutine con dignidad. De verdad, que ya sé que usted cuenta lo que quiere como le viene en gana. Por supuesto que sí… pero no. En serio, Soutine no se merecía esto. La de Utrillo me da un poco más igual pero, joder, que Soutine es Soutine.

Ah, y Al Pacino sale un segundo, pero, oye, es Al Pacino que siempre suma.

Resumiendo, no termino de entender qué le ha atraído a Johnny Depp de la figura de Modigliani para volver a meterse en la dirección porque la película no va hacia ningún lado. Pero no seré yo quien se queje de ver en la pantalla a uno de los grandes pintores de la historia del siglo XX y, por la cuenta que me trae, uno de los pocos judíos sefardíes que han protagonizado una película. Por ahí, mi agradecimiento a Depp, supongo.


Ficha Técnica ‘Modigliani, tres días en Montparnasse’

Título original: Modi, Three Days on the Wing of Madness
Año: 2024
País: Reino Unido
Dirección: Johnny Depp
Guion: Jerzy Kromolowski, Mary Olson-Kromolowski
Reparto: Riccardo Scamarcio, Stephen Graham, Al Pacino, Antonia Desplat, Bruno Gouery, Sally Phillips, Luisa Ranieri
Música: Sacha Puttnam, Stephen McLaughlin
Fotografía: Dariusz Wolski, Nicola Pecorini
Productora: Coproducción Reino Unido-Estados Unidos-Italia; IN.2 Film, Modi Productions II, Ilbe, Westman Films, The World We Want Studios
Género: Drama

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