junio 11, 2026

Crítica de ‘¡Lumière! La aventura continúa’ (2024): Vive le cinéma!

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En estos tiempos de plataformas, en el que consumimos cine en casa y a granel mientras miramos el móvil, hay una frase que se ha convertido en tópico: La película (que sea) está hecha para verla en cine. Pues si hay una que, literalmente, sólo tiene sentido verla en una sala de exhibición es ¡Lumière! La aventura continúa.

¿Por qué esta sí? Porque la propuesta busca que vivamos la misma experiencia de aquellos espectadores parisinos del Grand Café el 28 de diciembre de 1895. Mira que hemos visto mil veces el cortometraje Salida de los obreros de la fábrica Lumière, conocida como la primera película de la historia tal y cómo la conocemos. Perfecto, pero nada que ver con estar en una sala de cine, a oscuras, viendo cómo se proyecta en la pantalla. Eso es lo que quiere el cineasta Thierry Frémaux que vivamos.

La única diferencia es que nosotros no tenemos la capacidad de asombro hacia lo nuevo que tuvieron ellos. Estamos sobresaturados de imágenes. Ojalá volver a ver una película con inocencia, pero estamos resabiados… Lástima.

Lógicamente, no es una mera sucesión de cortometrajes, hay un hilo conductor con la voz del propio director narrando las hazañas históricas y cinematográficas del recién inventado cinematógrafo. La película no es sólo interesante como documento histórico, sino que también como análisis artístico. ¡Lumière! La aventura continúa es una reivindicación del papel artístico de estos pioneros.


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Seguramente pensemos que estas primeras obras no eran más que fotografías animadas, que se limitaban a captar lo que tuvieran delante. Reconozco que yo era el primero que limitaba la obra de los Lumière a lo anecdótico. Big mistake, porque no fueron meros testigos de su mundo, sino que inventaron una nueva forma de mirar. Esto es lo que se encarga de enseñarnos Thierry Frémaux.

El primer cinematógrafo estaba limitado a rodar 50 segundos y no podía moverse. Estas limitaciones claramente estrangulaban las posibilidades del cine, pero aun así los hermanos Lumière crearon cine en mayúsculas. Me recuerda un poco a las pinturas de Altamira, las herramientas que Goya, Velázquez o Picasso tuvieron al alcance les permitieron una infinidad de posibilidades. Por contra, el pintor (o pintora) que plasmó los bisontes de la cueva apenas tenía con qué trabajar. Sin embargo, lo que hizo aún nos deslumbra como uno de los momentos más elevados del arte universal. Algo así es de lo que te hablo con los Lumière, no tenían las herramientas de Nolan o Spielberg, lo que no quita que fuera increíble lo que hicieron.

Lo primero que va a sorprender al espectador es saber que los Lumière hicieron ficción desde sus inicios. También que ya jugaron con elementos tan supuestamente modernos como la ruptura de la cuarta pared y personajes apelando al espectador. Más aún, personajes siendo espectadores del espectador. A ver quién supera eso. ¿Te parece poco moderno? Pues la mitad de los reels de redes sociales en el fondo no dejan de ser un remake del cine de los Lumière. Crearon un lenguaje que pese a lo aparente, no ha quedado obsoleto.

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La imposibilidad de crear un montaje o una historia creada por medio de la sucesión de planos la solucionaron con el llamado «montaje en plano», es decir, es el ojo el que crea el montaje. El espectador el que crea su propia película y no hay dos veces que sea la misma, puesto que la mirada irá buscando detalles diferentes en cada visionado. ¡Y qué planos! El dominio de la composición y puesta en escena es magistral. Vuelvo a incidir en la misma idea, nos pensamos que los Lumière se limitaban a colocar la cámara y rodar lo que pasara por delante, pero eran muy conscientes del qué y el cómo estaban rodando. Como bien dice Thierry Frémaux, vemos soluciones plásticas que posteriormente aparecerán en Ford, Ozu o Visconti. Sobre todo dominaban la profundidad de campo, es decir, que al fondo de la imagen se producía tanta información como en primer plano. De verdad que eran fuckingmente buenos.

Pero por encima de todo vamos a contemplar un mundo que ya no existe. Hemos visto muchas veces reproducido el mundo de finales del siglo XIX con un nivel de detallismo y gran rigor histórico. Por eso, puede que se nos pase que lo que vemos a través de la cámara de los Lumière es la verdad. No es una recreación histórica, sino el mundo exactamente como era. Desde el Japón Meiji hasta el Nueva York pre-rascacielos. A mí me ha puesto los pelos de punta.

En definitiva: Si te gusta el cine a nivel friqui, esto lo tienes que ver. Eso sí, en pantalla grande.


Ficha Técnica

Título original: Lumière, l ‘aventure continue
Año: 2024
País: Francia
Dirección: Thierry Frémaux
Guion: Thierry Frémaux
Música: Gabriel Fauré
Productora: Institut Lumière, MK2 Films. Distribuidora: Ad Vitam
Género: Documental

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